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Cómo se hizo “Los Héroes Sentimentales”

Publicado en Zenda

Fueron varios los motivos que me llevaron a escribir una novela como Los Héroes Sentimentales, recientemente publicada, y ganadora del Primer Premio José Ángel Mañas a la Mejor Ópera Prima del año en España. El principal de todos ellos: idear una historia cargada de dramatismo y emotividad, inspirada en hechos reales, que reconstruya la violencia desgarradora del conflicto interno peruano, el enfrentamiento entre el movimiento maoísta Sendero Luminoso y las fuerzas de seguridad del Estado. A nivel personal, sin embargo, fue aquel un proceso complejo, y, de cierta forma, cruel y doloroso, en el que recuerdo haberme sentido abrumado por las historias que contenían los legajos judiciales de los atentados, los testimonios de civiles inocentes que de pronto lo perdieron todo, enfrascados como quedaron en la lucha sin tregua, fanática, entre la subversión y las fuerzas de seguridad del Estado.

Esa sensación asfixiante, la necesidad que tuve de sacar esta historia y sus casi 70 mil muertos a la luz, de la manera más fidedigna posible, me permitió crear a los personajes que sirven de eje central a la novela: el oficial de la Armada Santiago Pío Ferré Silva; el abnegado sacerdote jesuita Basilio Huayta Quispe; y el millonario joven limeño Maximiliano Prado O’Higgins. En Los Héroes Sentimentales las vidas de estos tres personajes toman un rumbo trepidante y temible, en el que sus corazones y sentimientos son puestos a prueba en el marco de una de las tragedias más dolorosas que ha vivido América Latina en su historia reciente.

¿Cómo fue que escribí una épica como Los Héroes Sentimentales? Puedo empezar señalando que no tenía más de cinco años cuando vi una pistola por primera vez. Entonces era el año 1991, y el Perú era un país agonizante y moribundo, en el que cada día explotaba una bomba, la gente se agolpaba en las embajadas, y emigrar equivalía a sobrevivir. Recuerdo que almorzaba en casa de mi abuelo, en la ciudad de Arequipa. Habían llegado de Lima unos amigos suyos que llevaban pistolas y pertenecían a la Armada. Las pusieron sobre la mesa. Nos permitieron tocarlas.

La imagen de estos visitantes tan particulares se quedó grabada en mi memoria para siempre. Eran hombres grandes y atléticos, de aspecto fiero, incluso violento, a los que sin embargo notaba profundamente humanos, nerviosos, podría decirse que hasta asustados. Creo que entonces eran plenamente conscientes de que estaban rodeados por un enemigo invisible, y de que la muerte aguardaba en cualquier esquina, en cualquier instante. Esa contradicción fundamental, la de estos militares orgullosos y altivos pero a la vez aterrorizados y paranoicos, fue la fórmula que construyó al personaje de Santiago Pío Ferré Silva y sus colegas en las Fuerzas Armadas.

Posteriormente, mientras estudiaba quechua en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, entré en contacto con una versión del conflicto totalmente nueva y diferente. Viajaba a practicar mi quechua en las comunidades campesinas de la zona los fines de semana, y entre conversación y conversación con mi profesor y otros compañeros afloró el tema de la violencia política de Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas. La experiencia que ellos habían vivido era totalmente opuesta a la de los amigos militares de mi abuelo, y sus historias fueron fundamentales para crear al sacerdote jesuita Basilio Huayta Quispe, que cumple en Los Héroes Sentimentales su servicio a Dios jugándose la vida, sin vacilaciones y hasta el final.

El concepto de la ciudad de Lima como una ruina temerosa, como espacio de oscuridad y bruma permanente, me impulsó a forjar al tercer protagonista de la novela: el joven millonario limeño Maximiliano Prado O’Higgins. Si uno visita Lima en la actualidad le será imposible creer que, hace menos de treinta años, en los bulevares modernos de un barrio tan bonito como Miraflores, se apiñaban por montones los cuerpos, los escombros de edificios humeantes, los esqueletos carbonizados de los coches bomba. Recuerdo haber sentido, ni bien llegué a Lima a vivir y conforme investigaba estos sucesos, que la bruma de aquel lugar y su mar por momentos oscuro, con sus orillas de piedras grises, debieron haber constituido un espacio de pesadilla durante los años en que Sendero Luminoso lanzó su guerra popular contra el Estado. Esa percepción fue fundamental para dotar a la novela de sus ambientes urbanos fantasmagóricos y peligrosos.

A nivel estructural, Los Héroes Sentimentales incorpora una propuesta ambiciosa. La obra empieza por el final y contiene varios saltos temporales, a nivel de capítulos y diálogos. En ese sentido, dos textos me sirvieron de gran ayuda para sofisticar su argumento. El primero de ellos fue Patria, de Fernando Aramburu. El manejo excelente que tiene de la memoria histórica me sirvió de respaldo a la estructura original que había diseñado para mi novela. El segundo fue A sangre y fuego: Héroes, bestias y mártires de España, de Manuel Chaves Nogales. La forma épica y heroica en la que este autor rescata los duros años de la guerra civil española me llenó de energía para intentar narrar, además de un thrillerpolítico inspirado en hechos reales, una épica cuyo sufrimiento y drama puedan despertar la identificación de un público diverso, a ambos lados del Atlántico.

“Una persona totalmente desconocida, que participa en un concurso con seudónimo, en un país además extranjero, puede ganar un premio literario”

Finalmente, para mí ha supuesto una alegría inolvidable que Los Héroes Sentimentales haya obtenido el primer Premio José Ángel Mañas a la Mejor Ópera Prima del Año publicada en España, no solo porque ello me ha permitido rescatar un periodo de violencia enigmática que permanecía en gran parte oculto a ojos del mundo, sino porque demuestra que una persona totalmente desconocida, que participa en un concurso con seudónimo, en un país además extranjero, puede ganar un premio literario. Y estoy seguro que varios escritores noveles encontrarán en aquella experiencia algo que les permita perseverar en la difícil senda de escribir, un camino plagado de soledad y, a veces, de desesperanza y tristeza, en el que sin embargo pueden presentarse situaciones fantásticas, como que una editorial llamada Nuevos Talentos aterrice en España desde Francia, con años de éxito y una fórmula excepcional: la de conectar a lectores de todo Hispanoamérica con los manuscritos anónimos de autores talentosos que aguardan su oportunidad.

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Autor: Rodrigo Murillo. TítuloLos héroes sentimentalesEditorial: Nuevos talentos. VentaAmazon

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